9 genios que supieron abrazar el fracaso

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“El éxito no reside en vencer, sino en no desanimarse nunca”. No lo decimos nosotros; lo dijo una vez el mismísimo Napoleón Bonaparte. En Forbes, ya lo saben, nos encanta hablar de éxito hasta destriparlo: sus claves, sus números, las caras de quienes, a nuestro parecer, lo alcanzaron. Pero hoy estamos aquí para hablar de fracaso. Y lo haremos a través de las palabras de diez genios que aprendieron a abrazarlo.

1. Steve Jobs
El fundador de Apple conoció de cerca el fracaso: en 1985 la junta directiva de la empresa que él mismo había creado votó para echarle de su puesto al frente del grupo Macintosh. En el discurso de graduación que dio en Standford en 2005 Jobs admitió que saber que tenía cáncer le había ayudado a superar ese miedo al fracaso. “Recordar que pronto moriré es la herramienta más importante que he tenido para ayudarme en las grandes decisiones de mi vida. Porque casi todo – la expectación externa, el orgullo, la vergüenza o el miedo al fracaso – desaparecen ante la muerte, dejando solo lo importante”.

2. Thomas Edison
Thomas Edison es casi tan famoso por sus importantes inventos, como la lámpara incandescente y el gramófono, como por su forma de enfrentarse al fracaso. En una ocasión dijo sobre los años que pasó tratando de crear una lámpara comercialmente viable, “yo no he fracasado 10.000 veces. No he fracasado ni una sola vez. De hecho, tuve éxito en probar que esas 10.000 formas no funcionaban. Y una vez hube eliminado todas las formas que no funcionaban, encontré la que sí lo hacía”.

3. Bill Gates
Háblale de éxito al hombre más rico del mundo, y él probablemente te hablará de fracaso. Y es que es el fracaso, precisamente, lo que según Gates hizo que Microsoft funcionara durante sus primeros años de vida, y probablemente la razón por la que hoy en día prácticamente todos los hogares tienen uno de sus ordenadores. “En el mundo de las empresas cuando alguien comete un error todos corren a ponerse a cubierto. En Microsoft trato de poner fin a esa forma de pensar. Celebrar el éxito está bien, pero es aún más importante enfrentarse a las lecciones que ofrecen los fracasos. La forma en que una compañía se enfrenta a sus fallos determina si será capaz de sacar lo mejor de su gente y sus ideas, y de cuán efectiva será su respuesta ante los cambios”.

4. Woody Allen
El que hoy en día es uno de los directores más míticos y prolíficos del mundo del cine tiene una visión muy particular del fracaso, concretamente de probar cosas nuevas aunque estén destinadas a fallar. “Si no estás fracasando constantemente es una señal de que no estás haciendo absolutamente nada innovador”, declaró en una entrevista.

5. Beyonce
Cuando tenía nueve años ‘Queen B’ compitió en Star Search, un programa de televisión estadounidense que podría haberla catapultado a su primer contrato musical. En un minidocumental que se colgó en YouTube en 2013 la artista contó lo siguiente: “En mi cabeza actuaría en Star Search, ganaría y saldría con un contrato para grabar un disco. Ni siquiera me plantee la posibilidad de perder. Sin embargo, la realidad es que a veces todos perdemos, y nunca eres lo demasiado bueno para perder, ni demasiado grande para perder, ni demasiado listo para perder; simplemente, sucede. Y sucede cuando tiene que suceder. Y es necesario abrazar esos momentos”.

6. Michael Jordan
Pese a ser, probablemente, uno de los jugadores de baloncesto más icónicos de la historia, Michael Jordan sabe bien lo que significa perder. “He fallado más de 9.000 lanzamientos en mi carrera. He perdido casi 300 partidos. 26 veces he sido elegido para un tiro a canasta decisivo y he fallado. He fracasado una, y otra, y otra vez durante toda mi vida. Y esta es la razón por la que he tenido éxito”. Dato interesante: esta frase es una de las favoritas del empresario Richard Branson.

7. Theodore Roosevelt
De todos aquellos que han tenido el honor de llamar a la Casa Blanca ‘hogar’, probablemente ninguno ha sido tan duro, física y psicológicamente, como Teddy Roosevelt. Fue comisario de policía en Nueva York y después se quedó ciego de un ojo boxeando. En un discurso en la Sorbona de París habló del fracaso de la forma siguiente: “No es el crítico lo que cuenta, ni el que señala con el dedo al hombre fuerte cuando tropieza o el que indica en qué cuestiones quien hace las cosas podría haberlas hecho mejor. El mérito recae exclusivamente en el hombre que se encuentra en la arena, aquel cuyo rostro está manchado de polvo, sudor y sangre, el que lucha con valentía, el que se equivoca y falla el golpe una y otra vez, porque no hay esfuerzo sin error y sin limitaciones. El que cuenta es el que lucha por llevar a cabo las acciones, el que conoce los grandes entusiasmos, las grandes devociones, el que agota sus fuerzas en defensa de una causa noble, el que, si tiene suerte, saborea el triunfo de los grandes logros y si no la tiene y falla, fracasa al menos atreviéndose al mayor riesgo, de modo que nunca ocupará el lugar reservado a esas almas frías y tímidas que ignoran tanto la victoria como la derrota”.

8. Malala Yousafzai
El impacto de una bala no fue suficiente para que Malala Yousafzai cejase en su empeño de luchar por el derecho de las mujeres a tener una educación en su país natal, Pakistán. Después de que varios talibanes atentasen contra ella en 2009, cuando solo tenía once años, continuó su misión, imparable. “Tenía dos opciones. La primera era permanecer en silencio y esperar a que, tarde o temprano, me matasen. La segunda era alzar mi voz y que me matasen”, dijo durante su discurso al recibir el Premio Nobel de la Paz en 2014, a los diecisiete años. “Los terroristas trataron de detenernos y nos atacaron, a mi y a mis amigas, mientras íbamos en autobús al colegio en 2012, pero ni sus balas ni sus ideas lograron ganar”.

9. Donna Karan
Pese a que lo de la moda le venía de familia – su padre era sastre y su madre modelo -, y a que fue muy precoz al iniciarse en el mundo del diseño a los catorce años, los inicios de la que hoy es una de las más aclamadas diseñadoras del mundo no fueron nada fáciles. Ella misma aseguró en una entrevista en 2010 que, mientras estudiaba en la prestigiosa escuela de diseño Parsons, se enfrentó a algunas dificultades a la hora de realizar las tareas más básicas. “Mis profesores nunca creyeron que fuese a ser diseñadora, ya que no sabía ni hacer arreglos”.

Fuente:forbes

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